COCINA OVO-LACTO-VEGETARIANA... Y OTRAS EXQUISITECES.


Yo cocino desde que era una niña. Por aquel entonces, amasaba el pan con arena y agua y lo dejaba secar al sol, con paciencia. Hacía exquisitas sopas con hierbecitas, piedras y agua, y luego se las daba a mis muñecas. Siempre estuvieron muy bien alimentadas.

Hoy sigo cocinando. Y lo hago para alimentar el cuerpo y el espíritu de mi familia, de mis amigos, para procurarles un poquito de salud y felicidad. Y , de paso, para dar cauce a una de las expresiones creativas que más me relajan y que mayor placer pueden llegar a causar en mi querido prójimo: un plato vegetariano, equilibrado, sabroso, aromático, bien presentado … agradable en fin a todos los sentidos.

E incluyo, por supuesto, el sentido común: Obviamente, merece la pena cualquier plan dietético que nos ayude a aumentar nuestra sensibilidad ética, respete más los recursos del planeta y sea potencialmente capaz de hacer desaparecer el hambre. El vegetariano sabe que con su vida diaria contribuye de forma privada, pequeña e indirecta al alivio del sufrimiento humano y animal. Tiene conciencia de que en vez de ser parte de un problema es parte de una solución potencial. No cabe mayor sentido común.

Lo que os ofrezco son pequeños experimentos culinarios que yo misma he ido realizando y recopilando a lo largo de casi veinte años de mi experiencia vegetariana. Por supuesto, casi todos tienen su origen en una receta que un día leí, observé y apunté, escuché, o me fue transmitida por las sabias manos de mi abuela. Pero mi absoluta incapacidad para seguir una receta al pie de la letra (mi madre dice que esto tiene que ver con mi creatividad, pero yo pienso más bien que es por mi afán desmedido de libertad en todos los campos), me ha llevado a escribir mi propio recetario.

Espero que os animéis a cultivar conmigo un arte que es pura alquimia, pura armonía, salud y magia: el arte de la cocina vegetariana.




"Que tu alimento sea tu medicina y tu medicina sea tu alimento." Hipócrates
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13.3.11

Natillas de almendras y canela.


Un postre dulce y nutritivo, sano, delicioso... y apto para veganos.
El toque crujiente de cereales le da "vida" a este postre que disfrutaréis desde la primera hasta la última cucharada.

Para unas 4-5 copas:

- 1 cucharada sopera de harina de maiz ( o "Maizena")
- 600 ml de leche de arroz (o de avena, o de soja)
- 2 cucharadas de crema de almendras (la que se vende para hacer leche de almendras en casa)
- 1 cucharada sopera de sirope de ágave (o de miel)
- 1 cucharadita de canela en polvo
- copos de cereales con chocolate

Diluye la Maizena en unas cucharadas de la leche vegetal que elijas. Tritura el resto de los ingredientes y añade al final la Maizena disuelta. Mezcla bien. Pásalo todo a una cazo y cuece a fuego medio removiendo continuamente hasta que espese. Sirve en copas y deja enfriar, primero a temperatura ambiente y luego en la nevera. Sírvelo con unos copos de cereales con chocolate.

20.10.10

Ensalada crujiente de escarola y granada.


Esta ensalada, que sorprende por la mezcla de sabores y texturas, e
s una deliciosa y sana receta de otoño que recomiendo. Además, esa mezcla de colores la convertirá casi en un bodegón sobre tu mesa. Por eso es adecuada para días festivos, en los que quieras que la mesa brille especialmente. O para cualquier día en el que necesites dar unas pinceladas de color a tu vida. Auténtica cromoterapia.

Ingredientes:

  • 1 cebolla fresca
  • 1 granada grande
  • un puñado de almendras tostadas
  • un puñado de tostones de pan
  • tres cucharadas de maíz
  • 1 ajo para untar los platos
  • 1 escarola

Aliño:

  • 100 ml de aceite de oliva
  • 4 cucharadas de vinagre suave
  • 4 cucharadas de azúcar de caña
  • 2 cucharaditas de mostaza
  • un poco de sal

Limpiamos bien la escarola en agua, cortamos la cebolla en aros y desgranamos la granada (¿conoces el viejo truco de abrirla por la mitad y darle golpes con el mazo del mortero?). Mezclamos todos los ingredientes del aliño en un bol. Untamos los platos con un ajo abierto, que aportará aroma a la receta.

Emplatamos colocando la escarola troceada en la base. Sobre ella, los demás ingredientes, y finalmente aliñamos con un poco de la salsa. Dejamos el aliño sobrante en una salsera para que cada comensal se sirva a su gusto.


18.10.10

Dulce de calabaza con miel y almendra (de Inma).

Empiezo aquí el recorrido por las recetas que han formado parte del mini-concurso de recetas con miel. Iré alternándolas con otras, de forma que este espacio no se vuelva "empalagoso" en exceso...

Este postre, que me envió mi amiga y compañera Inma (Hotel Existencia), está inspirado en el Arnadí, postre típico de Valencia, sobre todo de la zona de la Ribera, realizado con calabaza, o con boniato, o una mezcla de ambos.

-1kg de calabaza asada
-100 gramos de almendra molida
-6 cucharadas de miel
-3 ó 4 cucharadas soperas de licor de naranja (el más conocido es Cointreau).
-nata montada
-láminas de almendra tostadas o crocanti.


Con una cuchara extraemos la carne de la calabaza, eliminando las pepitas y la vamos trabajando con un tenedor hasta conseguir un puré.
Mezclamos la calabaza con la almendra molida.
En un recipiente colocamos la miel a fuego lento, y añadimos el licor. Cuando esté bien mezclado, incorporamos el preparado anterior, mezclamos y retiramos del fuego.
Colocamos la masa de calabaza en recipientes individuales (cuencos, copas de postre...) y ponemos a enfriar en la nevera.
Cuando vayamos a servir, se incorpora, sobre la mezcla de calabaza, la nata montada y se decora con las láminas de almendra o el crocanti. Se puede regar con un chorrito de miel.
Si el postre lo van a tomar niños o si no se desea utilizar licor, se puede sustituir por un poco de zumo de naranja.
El resultado es un postre muy nutritivo y delicioso.


3.10.10

Guisado de patatas con almendras.


"Hijo del Sol"
Hombre andino.
Patries van Helsen

Cuenta una vieja leyenda andina que, en un brutal intento de exterminar a los incas pobladores de las sierras altas chileno-peruanas, los cultivadores del "cereal madre" -la quinoa, junto con el maíz, constituía la base alimenticia de los habitantes del altiplano- les robaban todos los años las cosechas para acabar con sus mujeres y niños por inanición.

Al borde de la extinción, los pobres expoliados clamaron al cielo y éste les envió unas semillas carnosas y redondas que, convenientemente sembradas, se convirtieron en unas preciosas plantas que tiñeron de un hermoso color violeta las escarpadas laderas serranas. Los opresores permitieron el cultivo de las vistosas flores... ¡hasta que pudieron segarlas y hurtar lo que ellos creyeron era una excelente cosecha de verduras!


Casi moribundos, de nuevo los desconsolados campesinos volvieron sus pacientes ojos al cielo y una voz desde lo alto les indicó: "Para premiar a los buenos y burlar a los malos, he escondido los frutos bajo tierra: cavad y comed". Así lo hicieron y hallaron la ansiada recompensa que escondieron en secreto, consumieron con fruición y les permitió recuperar las extintas fuerzas necesarias para ahuyentar al cruel invasor que jamás volvió a importunarles.


Era la humilde planta de la patata, que hoy es el segundo alimento más utilizado del mundo y probablemente el que más hambre ha mitigado en la historia de la humanidad.


GUISADO DE PATATAS CON ALMENDRAS




Para 4 personas aproximadamente.

- 4 patatas medianas
- medio litro de caldo de verduras
- 10 almendras crudas
- 3 rebanadas de pan
- 2 dientes de ajo
- 1 cucharada de pimentón dulce
- aceite
- perejil
- varias semillas tostadas (sésamo, pepitas de calabaza, semillas de amapola...)
- 1 huevo por persona


Cocer los huevos durante unos 12 minutos, cortar en cuartos y reservar.
Freír los ajos, el pan y las almendras en una sartén con un poco de acite de oliva. Luego, pasar a un mortero y machacar junto con el pimentón y el perejil.
En el mismo aceite, rehogar las patatas cortadas en pedacitos. Luego, añadir la preparación anterior y mezclar. Por último, añadir toda la mezcla al caldo de verduras hirviendo y cocer a fuego suave hasta que las patatas estén en su punto.
Adornar con los huevos y con las semillas. Éstas últimas añadirán un delicioso toque crujiente al plato.

2.10.10

Crema de caquis con almendras.



CREMA DE CAQUIS
Y ALMENDRAS

Aunque en realidad este postre se puede hacer con cualquier tipo de fruta, he elegido los caquis por ser fruta de temporada, especialmente abundante en mi región.
Si se cambian los 2 caquis por un bote de piña en su jugo, bien escurrida, o 2 plátanos, o dos manzanas asadas, o un trozo de calabaza asada, por ejemplo, el postre es igualmente delicioso.

Para unas 4 personas:

- 2 caquis
- medio limón
- 2 yogures naturales
- 1 sobrecito (de 4 gramos) de agar-agar en polvo
- 2 cucharadas soperas de azúcar
- almendra picada caramelizada
- canela

Pelar los caquis y triturar junto con el zumo de medio limón, el azúcar y los yogures. Aparte, diluir el agar-agar en medio vaso de agua, poner al fuego y dejar hervir durante un minuto. Añadir a la mezcla anterior. Repartir en copas de postre y dejar en la nevera una media hora. Antes de servir, decorar con la almendra picada caramelizada y espolvorear con canela.



El caqui o palosanto es una fruta originaria de China: de allí pasó al Japón en el siglo VIII, desde donde se extendió al resto del mundo, aunque los primeros caquis que se conocieron en Europa fueron los que los colonos españoles trajeron de América.

En cuanto a su valor nutricional, cuenta con importantes cantidades de hidratos de carbono (fructosa y glucosa), pectina y mucílagos (fibra soluble). Además, se trata de una excepcional fuente de provitamina A y vitamina C que también aporta potasio, hierro, magnesio y calcio y, en menor cantidad, fósforo y sodio. Beneficia la visión y el crecimiento y desarrollo de los huesos y es antioxidante.

En España se cultiva principalmente en Castellón, Huelva, Sevilla, Málaga y Granada y, más que en cualquier otro lugar, en la Ribera del Júcar (Valencia).

Torta de calabaza y almendra.



TORTA DE CALABAZA Y ALMENDRA


- 1 medida de azúcar (por ejemplo, un vaso de ¼ l.)

- 1 medida de aceite suave (de soja, de girasol, …)

- 4 huevos (biológicos, si es posible)

- 1 medida y media de pulpa de calabaza asada

- media medida de almendra molida

- 1 sobre y medio de levadura en polvo (o 4 sobrecitos de gaseosa)

- 2 medidas de harina

- 2 cucharadas soperas de canela

- azúcar para espolvorear



Mezclar todos los ingredientes y poner en un molde para horno rectangular. Hornear a 180 grados una media hora.



Con estas placas de plástico duro (que puedes comprar –las de la foto las compré en Ikea- o confeccionar tú mismo/a), y un poco de azúcar glas y canela, puedes decorar la superficie de la torta.


Crema de trigueros con almendras.



Qué buenas son las almendras, y cómo enriquecen cualquier plato. A mí me gusta especialmente utilizarlas para hacer cremas. Les da una textura cremosa y un sabor muy especial. Esta crema es sencilla, deliciosa, aromática y reconfortante, perfecta para estos días de invierno tan crudo que estamos teniendo.

Escucha la lluvia golpear los cristales mientras saboreas cada cucharada de esta delicia de espárragos, que con seguridad repetirás…

Para unas 4 personas:

- 2 manojos de espárragos trigueros

- 1 cebolla grande

- 2 ajos

- 35 gr. de almendras molidas

- 4 ó 5 rebanadas de pan

- dos cucharadas soperas de cúrcuma

- sal y pimienta

- 4 huevos (1 por persona)


Lava y corta los espárragos en trocitos pequeños, eliminando las partes más duras. Ponlos en una olla con agua (1,5 l.) y un poco de sal, y déjalos cocer hasta que estén tiernos. Mientras se están cociendo los espárragos, prepara el majado. Para ello, corta la cebolla y los ajos y fríelos a fuego medio hasta que estén ligeramente dorados. Reserva. En el mismo aceite, fríe la almendra molida hasta que se dore. Fríe luego también las rebanadas de pan, y añádelas a un bol con agua (unos 200 ml.). Ahora, con una batidora tritura la cebolla, las almendras y el pan con el agua hasta obtener una masa fina. Incorpora este majado a la olla donde has hervido los espárragos, añade la cúrcuma, salpimenta y mezcla todo hasta que la sopa adquiera una textura uniforme. Llévalo a ebullición y una vez alcanzado este punto, deja cocer la crema durante unos 15 minutos a fuego lento. Por último, escalfa los huevos. Para ello, pon en un cazo agua y un poco de vinagre. Cuando rompa a hervir, echa el huevo con mucho cuidado. En un par de minutos estará hecho. Sácalo con una espumadera y añádelo al plato de la crema. Espolvorea con un poco de almendra molida y cúrcuma y sirve muy calentito.

Almendro en flor