
En nuestra dulce Luna de Miel pasamos dos semanas en Escocia, uno de los países más sobrecogedoramente bellos, misteriosos y románticos del mundo. Y si merece la pena recordar especialmente uno de sus rincones, ése es la espectacular isla de Skye.
Allí, en un día brumoso y húmedo, nos refugiamos en una pequeña taberna situada junto al mar (precisamente en una de esas casitas rosas que veis en la foto), y pedimos una humeante y reconfortante sopa que nos supo a gloria. A nuestra vuelta, probé, investigué y experimenté, hasta que di con una receta lo suficientemente parecida a aquella para que cuando, todavía hoy la comemos, nos transporte como por arte de magia a aquel precioso paraje de los Highlands escoceses.No descartamos volver allí algún día y perdernos por alguno de los caminos que llevan a Nest Point, ese faro que Virginia Woolf describió así:
para unas 4 personas
Aparte, haz unas bolitas con pan rallado, un huevo y un poco de perejil bien picado, y fríelas en un poco de aceite. Cuando sirvas la sopa, decora con las bolitas y muele un poco más de pimienta por encima.

